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España, plataforma global de negocio e inversión para la industria de automoción

Por José Carlos García de Quevedo, director ejecutivo de Invest in Spain en ICEX

in SERNAUTO, 30-12-2015

Según el ranking elaborado por la OCDE, FDI Regulatory Restrictiveness Index, España es el noveno país en el mundo más abierto a la inversión extranjera. En este ranking, España se encuentra por delante de Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Japón, UK, Suiza o EE.UU., además de por delante de todas las grandes potencias emergentes, entre otros muchos países.

Esta posición en el ranking es la consecuencia de que, como regla general, en España el inversor extranjero recibe un trato nacional, es decir, idéntico al que reciben los inversores españoles sin que, a estos efectos, se discrimine por tipo de inversión o por tamaño de la misma. Salvo excepciones, las inversiones extranjeras solo están sometidas a declaración con carácter informativo y estadístico una vez la inversión se ha realizado, mientras que el control de cambios y los movimientos de capital están totalmente liberalizados, existiendo en este campo completa libertad de acción en todas las áreas.

De hecho, España es uno de los grandes receptores de inversión extranjera a nivel mundial. España ocupa el octavo lugar (si consideramos a China continental y a Hong Kong como un único país) en el ranking mundial de países con mayor stock de inversión extranjera recibida, con más de 720.000 millones de USD (Fuente: UNCTAD). En 2015, la inversión extranjera recibida está manteniendo la tendencia de crecimiento continuado registrada por España desde el año 2013. La IED productiva recibida por España en los tres primeros trimestres del año ha ascendido a 15.763 millones de euros, lo que supone un 43% más que en 2014.

Hoy en día, además, España es percibida como un destino de inversiones de alto valor añadido y también como una plataforma para invertir no solo con la perspectiva de afrontar el mercado doméstico, sino para expandirse a terceros mercados. España posee un importante mercado de más de 46 millones de consumidores, con un alto poder adquisitivo y al que hay que sumar la inyección adicional que suponen los más de 65 millones de turistas que visitan España cada año. Además, la posición de España como Estado miembro de la UE permite el acceso libre al mayor mercado mundial: la UE-28, con más de 500 millones de habitantes y una elevada renta per cápita.

El perfil altamente internacionalizado de la economía española y su posición geoestratégica han convertido a nuestro país, además, en una interesante plataforma para realizar negocios internacionales con América Latina, el área mediterránea, norte de África y Oriente Medio. Actualmente, España tiene vigentes 92 convenios para evitar la doble imposición (CDIs) con países que representan más del 95% del PIB mundial, además de 72 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI).

Otra ventaja competitiva con la que cuentan las empresas establecidas en España es que tienen garantizado un acceso favorable al conjunto de los mercados internacionales y a todos los rincones del territorio nacional gracias a la moderna red de infraestructuras disponible. España es líder europeo en longitud de red de autopistas y autovías y en número de kilómetros ferrocarril de alta velocidad en explotación. Además, cuenta con 3 puertos de contenedores entre los 10 mayores de Europa (Valencia, Algeciras y Barcelona) y con dos aeropuertos (Madrid y Barcelona) entre los 10 aeropuertos europeos con mayor volumen de pasajeros.

De hecho, gracias a este potencial logístico, España ha logrado algunas proezas que “a priori” parecerían improbables. En 2014, España exportó más de 2 millones de vehículos a más de 120 países, por todos los rincones del globo. Por poner algunos ejemplos, se exportaron 77.000 vehículos a Turquía, 52.000 a Argelia, 30.000 a Méjico, 21.000 a Corea del Sur, 20.000 a Estados Unidos y 10.000 a Australia, en las antípodas geográficas de España (Fuente: Anfac). También en el sector de componentes para el automóvil se han conseguido logros notables. En 2014, España exportó componentes a países tan distantes como Estados Unidos por valor de más de 800 millones de euros, a Méjico por importe de más de 400 millones, a Argentina por valor de más de 320 millones, a China por valor de más de 300 millones y a Japón por más de 200 millones de euros (Fuente: Sernauto).

No son casualidad estas referencias al sector de la automoción. La automoción es un sector estratégico de la economía española y se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la industria en nuestro país. El sector de la automoción supone el 10% del PIB (fabricación, componentes, distribución y actividades anexas) y es muy intensivo en empleo, generando más de dos millones de empleos directos e indirectos.

El Sector del automóvil en España integra 9 marcas multinacionales de fabricantes y más de 1.000 empresas de componentes, muchas de ellas pertenecientes a grandes grupos multinacionales. Para calcular el impacto económico total de la inversión en fabricación de vehículos, además de la inversión de fabricantes y componentes habría que considerar la inversión inducida en el tejido industrial subcontratista de productos, servicios y tecnologías, incluidas las tecnologías de comunicación, que se están incorporando a los nuevos vehículos. De acuerdo a datos de Cámara de España, este tejido está compuesto por cerca de 13.000 pymes proveedores industriales y tecnológicos y cuya aportación al valor añadido industrial es fundamental.

La inversión extranjera en este sector desempeña un papel fundamental. En el sector de material de transporte en su conjunto, el 83.9% del total de la cifra de negocios del sector procede de las filiales de empresas extranjeras (Fuente: Estadística de Filiales de Empresas Extranjeras del INE). De hecho, la industria del motor (automóviles y componentes) ocupa el cuarto lugar en el ranking sectorial por número de proyectos greenfield de origen extranjero recibidos por nuestro país en el periodo 2012-2014 (Fuente: FDI Markets).

El peso de la inversión extranjera en el sector habla bien a las claras de que la automoción es un sector muy competitivo en España. La clave de la eficiencia de las compañías establecidas en España frente a otros competidores europeos se asienta en diversos factores: presencia histórica de fabricantes, excelente Industria de componentes, cualificación y productividad de los recursos humanos, inversión en I+D+i y formación, eficiencia y flexibilidad de las plantas, infraestructuras de transporte y logística existentes, posición española como proveedor preferente del mercado europeo y acceso al mercado norteamericano y mediterráneo.

Por otro lado, el sector de la automoción presenta una alta intensidad de gasto en I+D+i, por lo que el desarrollo de este sector en España resulta estratégico. Los fabricantes de coches y componentes invierten anualmente cerca de 4,000 millones de euros, la mayor parte de origen multinacional. Una proporción importante de esta inversión va destinada a I+D+i, área en la que el sector de componentes invirtió más de 900 millones de euros en 2014.

A estas fortalezas estructurales que presenta el sector en España hay que añadir la coyuntura especialmente propicia que está experimentando nuestro país como destino de inversiones en el sector de automoción. El potencial del mercado interno español a medio y largo plazo, el contexto económico favorable y las reformas regulatorias, cuyos efectos están produciendo un impacto significativo sobre el sector, son algunos de los factores que explican esta tendencia. De hecho, España se ha situado en el primer semestre de 2015 como segundo mayor fabricante europeo y octavo a nivel mundial de vehículos, y cuarto fabricante europeo de componentes.

Ello es debido, principalmente, a la creciente competitividad de España como plataforma internacional de negocios e inversiones del sector. El sector de automoción es responsable, en buena parte, del brillante desempeño del sector exportador español en los últimos años. El 82% de los vehículos made in Spain se exportan a más de 100 países y el 60% de los componentes fabricados son también destinados a terceros mercados. En 2015, habrán salido de plantas españolas 2,6 millones de vehículos y 3 millones de motores y cajas de cambios, de acuerdo a datos de la propia industria. El sector de la automoción es el mayor sector exportador que presenta la economía española, representando cerca del 20% de las exportaciones de mercancías y tiene un superávit comercial en su conjunto de 16,000 millones en 2014.

Pero tampoco hay que desdeñar el impulso que está suponiendo para el sector de la automoción la consolidación de la recuperación del mercado interno. España es, de todos los grandes países de la UE, el que está registrando unas mayores tasas de crecimiento económico. El crecimiento del PIB español previsto para el año 2015 se encuentra en torno al 3.4%. El potencial del mercado español a medio y largo plazo para el sector de automoción se está viendo reforzado con la recuperación de la demanda interna de vehículos. Se estima que el año 2015 se cerrará con más de 1.2 millones de nuevos vehículos matriculados.

Como consecuencia de todo ello, la industria instalada ha comprometido en los últimos años casi 10.000 millones de euros en reinversiones para modernización de plantas y expansión de producción, asignándose por parte de los fabricantes 13 nuevos modelos a las plantas españolas, lo que posiciona al sector como uno de los principales generadores de inversión productiva en nuestro país. Esta capacidad industrial y posición competitiva de España está generando oportunidades de negocio e inversión en todos los eslabones de la cadena de valor del sector, especialmente en la industria de Componentes.

Asociado a las nuevas fórmulas de movilidad e innovación surgen oportunidades de inversión para nuevos operadores en campos como los sistemas de propulsión, acumuladores, infraestructuras de recarga, sistemas de conectividad, materiales, centros de investigación y ensayo, entre otros. Además, en el campo de la distribución, a partir de las nuevas fórmulas de transporte y movilidad compartida, la propia industria y otros operadores están desarrollando nuevos modelos de negocio que atraen nuevas inversiones a nuestro país.

El sector español de Componentes está consolidando, por tanto, su posición futura en el mercado global con una hoja de ruta que prevé incrementar su competitividad a través de crecientes inversiones en I+D+i para el desarrollo de nuevos productos y el establecimiento de centros de producción de referencia mundial.

on todos estos argumentos que se han ido desgranando en los párrafos anteriores, se puede afirmar que España ha alcanzado una posición de referencia en la UE y a nivel global como Plataforma de fabricación y de desarrollo de nuevos vehículos y componentes para el mercado internacional.

> Información sobre ‘Invest in Spain’ en:

 

http://www.investinspain.org/invest/es/index.html

 


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