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El reto de la industria del automóvil de reinventarse

La industria del automóvil en la Peninsula Ibérica, al igual que en el resto de Europa, se está transformando. La incursión del coche eléctrico, en detrimento del diésel y de la gasolina, va a traer nuevos cambios al sector. Todavia hay incertidumbre entre los consumidores y cierto recelo entre los fabricantes pero se busca un modelo con el que todos ganen.

in Actualidade Economia Ibérica, por Belén Rodrigo, Março 2019


Mercado de componentes 

Hablar de la industria del automóvil conlleva hablar de la fabricación de componentes. En Portugal existen 235 empresas en este sector que emplean de forma directa 55 mil personas con un volumen de negocio de 11,3 mil millones de euros de los cuales 9,4 mil millones fueron exportados directamente. Tal y como recuerda Adolfo Silva, director de la Asociación de Fabricantes para la Industria del Automóvil (AFIA), la mayoría de los 294 mil vehículos fabricados en Portugal son exportados. “Es un sector con tremenda importancia en la economía nacional por su peso en el PIB y en las exportaciones”, subraya.

De media, un vehículo europeo recorre 13 mil kilómetros por año. El 75% de las mercancías que se mueven por Europa lo hacen por transporte por carretera y el 55% cuando hablamos de transporte de personas. “El transporte por carretera genera el 17% del total de las emisiones de CO2 en Europa. Hay otros factores que generan igualmente CO2 como son la energía (30%), la industria (19%), los edificios (13%) o la agricultura (10%)”, subraya Adolfo Silva. Cree muy importante que la industria del automóvil contribuya a la reducción de emisiones pero advierte: “que nadie piense que con este esfuerzo el mundo va a ser verde”. Para el director de AFIA es muy importante destacar que en los últimos 15 años los coches diésel han logrado reducir un 84% los límites de los óxidos y en 90% las emisiones de partículas. “Entre 1995 y 2015 se ha logrado una reducción del 36% de CO2”, matiza. En el 2021 se espera reducir las emisiones de CO2 a 95 gramos, “en el 2025 se reducirá un 15% más y en el 2030 un 30%. La propia industria del automóvil está sujeta a un esfuerzo enorme y eso se tradujo en una reducción de la venta de coches diésel”. En el 2014 el 53,6% de los vehículos vendidos en Europa tenían motor diésel y en el 2017 eran 44,8%.

Adolfo Silva afirma que el coche diésel va a perder terreno pero no tanto como se augura: “En el escenario más positivo, en el 2025 el 18% de los coches serán eléctricos y los restantes un 18% diésel, un 33% gasolina y un 29% híbridos”.

Concretamente del coche eléctrico tiene serias dudas porque “su desarrollo va a depender mucho de otros aspectos como el precio o la autonomía de las baterías”. En lo que se refiere a los componentes, el coche eléctrico “va a utilizar muchos de los que ya se utilizan y otros dejarán de usarse. No esperamos un impacto demoledor”. En el caso específico de Portugal, “el 98% de los coches de la UE llevan al menos un componente fabricado en Portugal”. Eso sí, reconoce que existe cierta preocupación en el sector por el grande cambio que se está produciendo. No solo en lo que se refiere al coche eléctrico sino porque “el número de vehículos que se vendan se va a reducir y se va a pagar menos por el mismo componente”.

 


 

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